Icono del sitio cuniNews, la revista global de cunicultura

Desmedicalización el fin de una relación amorosa

Desde siempre el cunicultor y el proveedor de los alimentos (fabricantes de piensos) se han unido para garantizar el buen funcionamiento de los animales, pero esta relación se ha visto alterada .

“El pienso debía aportar los nutrientes necesarios y ofrecer prevención sanitaria frente a procesos bacterianos -ya afectasen al aparato respiratorio o al digestivo- mediante el uso de uno u otro antimicrobiano y que ni tan siquiera apareciera en la receta o factura”.

Esto era equiparable a un secreto comercial que se difuminaba en nebulosas descripciones de las cuales el cunicultor no tenía ni la más mínima oportunidad de conocer que estaba haciendo. Sí, hace años de esto, pero no tantos…

Tras la prohibición del olaquindox, furazolidonas y cloranfenicol -moléculas que ahora entendemos como funcionan- empezaron a moverse las cosas y los cunicultores quisieron saber qué administraban a sus animales.

La enterocolitis y la utilización de recetas de forma habitual creó una nueva situación en la que muchos cunicultores pasaron a decidir las dosis y antibióticos que querían administrar como respuesta a la época precedente.

Esto necesitó unos años de continuas remodelaciones, pues las fórmulas de pienso –que habían crecido con el uso anterior de antimicrobianos (olaquindox y carbadox principalmente)- presentaban serias deficiencias de funcionamiento que se corrigieron con el consabido ensayo-error, sumándose la utilización de nuevas moléculas no utilizadas hasta este momento.

La relación nutrición-antimicrobiano siguió con pequeñas diferencias que motivaron cambios en el diseño de piensos. La eficacia de los antimicrobianos se vio mermada debido al aumento de procesos patológicos con nuevos agentes infecciosos más resistentes debido al uso masivo de antibióticos.

Hay que reconocer que en aquellos momentos no éramos conscientes de su mal uso y no se tenía en consideración al consumidor y sus inquietudes.

Durante los últimos 15 años esta situación ha evolucionado muy rápidamente hacia una mayor transparencia a todos los niveles. Por parte del consumidor la inquietud ha disminuido, situándose en estos momentos en un extremo muy opuesto al que había a principios de los 90.

Esta realidad nueva que nos afecta directamente (… la que se avecina…) queramos o no, será la realidad palpable en no demasiados años “producir conejos sin prácticamente uso de antibióticos”.

“Seguramente, para principios del 2016 la fabricación de piensos con más de una premezcla medicamentosa será francamente difícil de realizar por un endurecimiento de la legislación”

El primer paso -y no es tan sencillo como parece- es el diseño de piensos que estén perfectamente testados para utilizarse sin apenas antibióticos. Los fabricantes de pienso tienen una gran experiencia, pero a nivel general precisan aún de mucho camino por recorrer, pues no es habitual su uso y al mismo tiempo, los cunicultores no tienen experiencia en su manejo.

Este proceso se conoce como desmedicalización. Es decir, disminuir el uso de medicamentos a nivel global en la explotación.

La desmedicalización no es el cambio de medicamentos vía pienso por medicamentos vía agua como en algunos ruedos se comenta, pues ése no es el objetivo.

El diseño de pienso testado sin apenas antibióticos es el primer paso para la desmedicalización

Aún hay quien sigue sin utilizar pienso de retirada y no hay forma de dialogar. “Hazme un pienso medicado de 0 días de retirada y que no se mueran”, y como el mundo comercial es duro podemos encontrar piensos medicados con dos o tres premezclas medicamentosas diferentes en un pienso con cero días de retirada. Esto, comporta un riesgo para el sector, inducido tanto por quien lo usa, lo fabrica y el veterinario que lo firma.

Los nutricionistas están en estos momentos trabajando y informándose de las pautas de trabajo a seguir para diseñar las gamas de pienso sin apenas medicaciones.

Esto es sólo parte del trabajo, quien tiene gran parte de resposabilidad son los propios cunicultores.

El manejo del pienso tendrá unas connotaciones ligeramente diferentes, con un mayor control del consumo diario de alimento (con unos simples sensores en los silos lo conoceremos).

Seguramente, en muchos programas serán necesarios el uso de un cuarto pienso diseñado para el predestete y una gama de piensos postdestete que incluyan piensos administrados con racionamiento a los animales.

Es muy evidente la necesidad de rediseñar los piensos para racionamiento, significativamente diferentes respecto a los piensos postdestete tradicionales.

Nos encontramos con gamas de pienso diseñadas específicamente al manejo de las granjas, donde la interacción del técnico de la fábrica de piensos y el cunicultor se hace más necesaria.

Desmedicalización: disminuir el uso de medicamentos a nivel global en la explotación

 

En un congreso en Francia, donde ya llevan más tiempo trabajando en esta línea, mayoritariamente se entendió que era necesaria una disminución de las resistencias a los antibióticos por parte de los microorganismos y la preservación de algunas moléculas para el uso en medicina humana de las que actualmente se usan en veterinaria.

Para esto es necesario implantar el uso de antibióticos cuando es necesario y no usar 3 ó 4 moléculas de forma preventiva. Ello conlleva un aumento a corto plazo de los índices de mortalidad pero seguridad a largo plazo en el uso efectivo de las moléculas cuando éstas sean necesarias.

En el mismo evento en el país vecino frente a la pregunta “¿Conocemos el plan profesional para la reducción del uso de antibióticos?”, las respuestas fueron muy dispares. Mientras que los fabricantes de alimentos (29,4%) consideraron que sí, los veterinarios (17,6%) y cunicultores (16,7%), en general fueron más pesimistas.

De esto se extrae que los nutricionistas están trabajando a marchas forzadas para hacer realidad una nueva línea nutricional muy completa, con el amplio arsenal de aditivos, enzimas y demás complementos nutricionales.

Es necesario una disminución de las resistencias a los antibióticos por parte de los microorganismos

También se valoró muy positivamente la implicación de todos los actores del sector, dando como resultado una disminución de los medicamentos vendidos, tanto a nivel de pienso como de otras vías.

Otra pregunta que implicaba mucho es el ¿por qué hacerlo?. De forma mayoritaria la respuesta fue la reducción de costes por parte de los productores y la mejor imagen pública del sector.

La dirección que han tomado en Francia seguramente es una hoja de ruta a la que hay que observar atentamente y posteriormente adaptarla a nuestro carácter y posibilidades.

El nivel de tecnificación de las instalaciones francesas es muy elevado, así como la implicación de los grupos o asociaciones de cunicultores en el proceso.

El trabajo ha recaído en gran parte en los cunicultores, cambiando el manejo de los animales e introduciendo técnicas de restricción revolucionarias que permiten -gracias a las mejoras en el alimento para mantener los índices productivos a niveles adecuados.

En España tenemos mucho camino por recorrer, y como siempre, cada uno lo hará por su lado “por si acaso me funciona, que el otro no tenga mi información”.

Está claro que la creación de un libro de ruta en tiempos y objetivos será necesario y deberán implicarse todas las partes del sector: cunicultores, fabricantes de pienso y mataderos.

De lo contrario ocurrirá como siempre: si un cunicultor no lo hace bien y se encuentran residuos en la canal vamos a recibir todos… y encima se pondrá torero “es que si no medico hasta el final se mueren”.

Cómo se calcula el Indice Medicalización (IM)

El Índice de Medicalización global (IMg) se establece dividiendo el sumatorio de los Índices de Medicalización del animal entre el número de días de vida del animal

IMe = Índice de Medicalización en Engorde

El Índice de Medicalización engorde (IMe) se establece dividiendo el sumatorio de los Índices de Medicalización del animal entre el número de días de engorde

IMp= Índice de Medicalización parcial

El IM para gazapos se calcula desde el destete hasta el sacrificio.

El IM global para las reproductoras se calcula desde el nacimiento al sacrificio.

Primeros pasos a tomar:

Conocer el IM de la propia granja, tanto de gazapos como de reproductoras. Visualizar en el comparómetro -al final del artículo- la situación en que se encuentra la granja. Estudiar detenidamente la situación. Se aconseja el asesoramiento técnico profesional para el rediseño del programa alimentario.

Si es necesario tomar medidas, se recomienda estudiar las posibilidades, implicaciones, inversiones necesarias y resultados esperados.

Realizar una valoración de resultados y si no convence, pasar a buscar otra fórmula que permita empezar con seguridad el proceso.

Si en lugar de vender gazapos a 63 días de vida los vendemos a 70 días de vida, obtenemos un aumento de la carne vendida por el mismo esfuerzo, una disminución de los costes globales superior al 10% y, entre otras, una disminución del Índice de Medicalización de la granja –valorada en un 10% aproximadamente-.

Medidas imprescindibles para avanzar

Asegurar la presencia adecuada de vacíos sanitarios (reales) en la instalación.

El vacío sanitario debe ser suficientemente largo para poder limpiar, desinfectar. Además, la instalación debe secarse correctamente, 48 horas antes de la entrada de animales nuevos.

Desde el destete hasta el parto debe transcurrir un mínimo de 7 días.

El ambiente debe ser controlado de forma eficaz evitando cambios bruscos de temperatura.

El agua presentará perfectas condiciones de salubridad.

El sistema de distribución de agua será claro y sencillo y dispondrá de depósitos con capacidad para un día entero en periodo de máximo consumo.

No puede haber bajo ningún concepto roedores, perros, gatos, pájaros ni insectos en el interior de la nave.

Salir de la versión móvil