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Ritmos reproductivos en cunicultua: Ventajas e inconvenientes

Por Xavi Mora & Josep Grifa, Asvet Veterinaris

LA ELECCIÓN DEL RITMO REPRODUCTIVO CON LA QUE TRABAJARÁ UNA EXPLOTACIÓN ESTÁ CONDICIONADO POR NUMEROSAS VARIABLES.  

La elección del ritmo reproductivo con que trabajará una explotación está condicionado a numerosas variables y que no tienen porque coincidir entre diferentes instalaciones. No es una cuestión de mejor o peor cunicultor, sino del máximo aprovechamiento técnico-productivo de la explotación según las condiciones personales que existan.

El ritmo reproductivo de una explotación es básicamente el intervalo de días en que se completa un ciclo entero productivo, calculándose como el periodo desde un parto hasta otro, que se simplifica dando simplemente el intervalo entre parto y cubrición.

Así nos encontramos con varios ritmos posibles, siempre limitándonos a los que permiten ciclos de trabajo con patrones semanales (tabla1).

Tabla 1. Diferentes ritmos productivos en cunicultura

No es habitual ritmos superiores a 29 días postparto en instalaciones ganaderas

La toma de decisión del ritmo corresponderá siempre en última instancia al cunicultor, siendo habitual que ritmos diferentes al habitual (11 días postparto) se acostumbren a consultar con los técnicos que visitan la explotación. En ella se valoran generalmente las instalaciones de que se dispone, la mano de obra, sanidad de los animales, ubicación geográfica, necesidades del matadero (peso de matanza) y, lo que más incide, los motivos personales. La interacción entre ellos decidirán finalmente cual es el ritmo mas acertado para la explotación en particular.

De la misma forma hemos de tener muy claro que un mismo ritmo puede -es lo frecuente- tener resultados diametralmente diferentes en granjas diferentes. Si un ritmo funciona perfectamente en una granja no tiene porque funcionar bien en otra, igual que sucede con las medicaciones.

La gran diferencia entre los ritmos la encontramos en la evidente y teórica pérdida de producción, que suele ser el factor negativo más frecuente, como se puede ver en la Tabla 2.

Tabla 2. Pérdidas de producción teórica según el ritmo escogido referenciado al ritmo 11 días y destete máximo

Por contra, en teoría los resultados productivos tendrían que ser muy similares en los diferentes ritmos, con pocas o prácticamente nulas diferencias en granjas que funcionen de forma correcta en los parámetros más usuales como nacidos vivos por parto, destetados, fertilidad, etc.

Si esto fuera así el sistema 11 días, o incluso el de 4 días postparto, son los más rentables cuando afilamos el lápiz, sin embargo gracias a ajustes en el sistema de trabajo y instalaciones se pueden compensar los resultados de forma importante. Normalmente en granjas con bandas múltiples se produce un aumento lineal de reproductoras en ciclos iguales o superiores a 25 días postparto debido a la disminución de necesidades de espacio en el periodo de cebo y el aprovechamiento de este espacio para ubicar más reproductoras. Generalmente ronda el 35% más, pero va aumentando conforme aumenta el ritmo y en los casos más límites, donde no se desteta, sino que se vende directamente los animales cuando están con la madre a los 63 días de vida, se llega a doblar el numero de reproductoras.

Evidentemente hay un aumento de los costes -alimenticios, sanitarios, etc- debido a las reproductoras extras que hay en la explotación, pero conforme se aprecia en los resultados son perfectamente compatibles con la rentabilidad general de la explotación. En la Tabla 3 se aprecian los resultados reales de granjas recogidas en el 2012 y que corresponden al periodo 2011 separadas según el ritmo reproductivo. Los datos son promedios de las granjas y hay que tener en cuenta que corresponden tanto a granjas aire libre como cerradas y no se discriminaron los resultados si la granja tuvo algún parámetro peor de lo que se espera.

Tabla 3. Resultados técnicos según el ritmo productivo

Los datos corresponden a granjas que como mínimo llevas dos años con el ritmo productivo donde están ubicados.

Las diferencias entre gazapos vendidos por coneja y año son muy importantes, pero cuando analizamos el parámetro gazapos vendidos por jaula-nido, estas disminuyen la diferencia muchísimo y, incluso se observa que los piensos utilizados son por norma general menos medicados.

Por tanto una buena planificación puede ayudar muchísimo a que las diferencias sean pocas y la decisión de cambiar el ritmo no depende tanto de la productividad obtenida final, sino de decisiones personales de acuerdo con las necesidades puntuales. No siempre, pero a menudo coinciden con problemas sanitarios en ritmos más rápidos o deseos de disminuir los tratamientos medicamentosos en las explotaciones.

Los ritmos más lentos no están exentos de problemas, pues la coneja reproductora tiene un desgaste muy superior y es imprescindible un periodo mínimo de siete días entre el destete y el parto. De lo contrario esta manifestara a la larga alteraciones sanitarias y problemas en la producción de calostro. Otro inconveniente y muy importante es la caída de la producción en granjas en banda única, sin posibilidad de buscar alternativas que compensen la pérdida de producción. Por ese motivo es más fácil adoptar un retraso en el ritmo para mejorar aspectos sanitarios que no plantearse mejoras como son el funcionamiento en banda única o vacíos sanitarios, que son realmente los puntos clave a medio-largo plazo para controlar las problemáticas sanitarias.

Debemos resaltar que muchos estudios serios acerca de esta temática tienen un denominador común. El ritmo se alarga, pero no así el destete, pues siguen destetando a 35 días de vida. Si es evidente el mejor estado sanitario de la coneja, mejor evolución de los gazapos en el cebo, posiblemente por una mejora de las defensas de las reproductoras y, no se puede olvidar, hay una simplificación muy importante en el manejo disponiendo más tiempo para realizar programas de bioseguridad que de otra forma se suelen hacer superficiales.

A todo ello hay que añadir una pequeña ventaja económica si el matadero lo permite: poder retrasar la venta unos días y así aumentar el peso de los gazapos a la venta, teniendo en cuenta que no vendemos conejos, sino kg de carne de conejo.

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