Patología

Staphylococcus aureus y su impacto en las granjas de conejos

Escrito por Osmayra Cabrera

Staphylococcus aureus es un microorganismo cuyas características le permiten infectar humanos y animales.

Por Pérez S., Muñoz-Silvestre A., Viana D., Corpa J.M., Selva L.

Instituto de Ciencias Biomédicas. Dept. Producción y Sanidad Animal, Salud Pública Veterinaria y Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Facultad de Veterinaria. Universidad CEU Cardenal Herrera.

En cunicultura esta bacteria afecta a conejos de todas las edades, produciendo diferentes tipos de lesiones, entre las que cabe destacar la estafilococia del gazapo lactante y las mastitis. La presencia de portadores asintomáticos dificulta la eliminación de S. aureus de las granjas. La transmisión por contacto directo hace de la eliminación de animales enfermos, una medida preventiva fundamental.

¿Qué es Staphylococcus aureus?

Staphylococcus aureus es una bacteria Gram-positiva que pertenece a la familia Micrococcaceae.

Tiene forma redondeada y se asocia formando agrupaciones irregulares o en su forma típica de racimos de uva (Quinn, 1999). Está considerada una de las especies bacterianas de mayor importancia, desde el punto de vista sanitario, tanto para el hombre como para los animales (Kloos, 1980). Su interés sanitario ha aumentado debido a la aparición de cepas resistentes a antibióticos.

Se encuentra ampliamente distribuida en la naturaleza y está considerada un hospedador habitual de la piel (Kloos, 1980) y mucosas, principalmente de la cavidad nasal (Wertheim et al., 2005).

Estudios previos indican tasas elevadas de portadores nasales en conejos. Selva et al. (2015) describen una prevalencia del 56%, aislando la bacteria en todas las explotaciones estudiadas. Este elevado número de portadores podría justificar la problemática en la eliminación de S. aureus de las granjas.

¿Por qué es tan importante en la producción cunícola?

S. aureus puede afectar a conejos de todas las edades, causando enfermedades como dermatitis supurativa, mastitis, abscesos en piel o en órganos internos, además de pododermatitis (Corpa et al., 2009). Destacamos la estafilococia del gazapo lactante (Figura 1), que ha sido el proceso más característico de la primera fase comercial de la cunicultura para carne, en toda Europa (Rosell y de la Fuente, 2000). También son clave las mastitis (Figura 2), pues son una de las principales causas de eliminación de conejas reproductoras en las granjas (Segura et al., 2007; Rosell y de la Fuente, 2009).

Por otro lado, S. aureus es un patógeno oportunista. ¿Qué quiere decir esto?, que podemos encontrar también la bacteria en piel o fosas nasales, sin producir enfermedad; que lo haga dependerá del estado de salud del animal, de las agresiones ambientales y del estrés, además de los factores de virulencia del propio microorganismo (Viana et al., 2015).

S. aureus produce diversas adhesinas, toxinas y enzimas que le permiten actuar contra los mecanismos de defensa del conejo y difundirse; esto lo hace a través de traumatismos -por ej., heridas en la piel- o vía sanguínea, provocando lesiones a distancia del foco de infección inicial. En animales jóvenes o inmunodeprimidos con frecuencia provoca septicemia.

Inicialmente se forman pequeños abscesos con aspecto blanquecino debido al material purulento que contienen. Posteriormente se abren quedando costras como las de esta imagen

pioderma

Imagen 1. Pioderma pustulosa en gazapo de 5 días de edad

Mecanismos de transmisión de S.aureus

Normalmente S. aureus se transmite por contacto directo con un individuo portador o con lesiones. Puede ser a través de la piel o de las mucosas. También puede producirse el contagio a través de objetos inanimados -instrumental de la granja, por ejemplo las agujas empleadas en la vacunación-.

Los reproductores son la principal fuente de infección, ya que, como hemos comentado anteriormente, pueden portar la bacteria en piel y mucosas -por ejemplo de vías respiratorias o genitales-.

La estafilococia se transmite de la madre a los gazapos durante el parto y, entre adultos, a través de la monta o la inseminación (Rosell y de la Fuente, 2000). Otro foco de infección puede ser el propio ganadero o los trabajadores, el 30% de la población humana es portador nasal de S. aureus.

Un estudio reciente demuestra que la mutación de un único nucleótido es suficiente para convertir una cepa de S. aureus humana en una cepa capaz de infectar conejos (Viana et al., 2015). Diversos trabajos han demostrado además, que el genotipo de S. aureus más extendido en las explotaciones cunícolas pertenece al clon ST121, que por otra parte, se encuentra relacionado con dermatitis en humanos (Viana et al., 2011; Rasigade et al., 2010).

La lesión se ha abierto y la salida de material purulento permite la diseminación de la bacteria y el contagio de otros animales. Esta coneja debería haberse eliminado al mostrar los primeros signos de mastitis

mastitis

Imagen 2. Mastitis purulenta crónica en coneja reproductora

¿Cómo puede prevenirse la estafilococia?

Unas correctas prácticas de higiene y desinfección, junto con un buen manejo de los animales, son básicos para evitar la multiplicación y diseminación de la bacteria. S. aureus puede crecer en las heces y en el pelo, así que es importante deshacerse de estos residuos de forma apropiada (García-Quirós et al., 2011).

También es muy importante conocer el origen de los animales de reposición. Se recomienda la adquisición en centros especializados -granjas de selección o multiplicación- que garanticen que sus animales están libres de la bacteria.

La eliminación de animales enfermos o sospechosos es fundamental: conejas con mastitis, animales con pododermatitis, abscesos en piel, eliminación de reproductoras cuya camada es positiva… con la consecuente limpieza y desinfección de jaulas, comederos, bebederos, etc… Es recomendable el envío de muestras, o en caso de gazapos algunos ejemplares, al laboratorio para identificar las cepas y hacer un antibiograma.

La creciente resistencia de S. aureus al arsenal de antibióticos disponible y la diseminación de la bacteria, incrementa el interés en la prevención de la estafilococia mediante inmunización. Sin embargo, todavía no se dispone de una vacuna estándar. Por ello, el empleo de autovacunas en adultos y futuros reproductores es recomendable en granjas donde la estafilococia es grave.

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Osmayra Cabrera

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