15/09/2021
Comercialización

La cría en piso firme y el problema del Bienestar y del control no farmacológico de las patologías en la cunicultura ecológica y alternativa III

La cunicultura alternativa tiene que adaptarse a las diferentes soluciones que cada país puede ofrecer según los medios de que dispone

LA CRÍA EN PISO FIRME Y EL PROBLEMA DEL BIENESTAR Y DEL CONTROL NO FARMACOLÓGICO DE LAS PATOLOGÍAS EN LA CUNICULTURA ECOLÓGICA Y ALTERNATIVA III

Alessandro Finzi1 y Pedro González Redondo2

1Centro Experimental y Didáctico para el Bienestar y la Producción del Conejo. Pisa, Italia (csbpconiglio@gmail.com): 2Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad de Sevilla (pedro@us.es)

LOS SISTEMAS TRADICIONALES EN CLIMAS TROPICALES

El sistema de celda enterrada fue inventado a lo largo de un proyecto FAO de desarrollo rural en Egipto (1987). Aunque se siga, en los países tropicales, con proyectos basados en jaulas tradicionales y hasta con grandes sistemas industriales, los conejos sufren ya cuando la temperatura sube sobre los 35°C no pudiendo ampararse en sus madrigueras naturales en el suelo del traspatio de los sistemas tradicionales de cría.

Criados en jaulas, los conejos sufren demasiado el estrés térmico, se quedan quietos jadeando y no comen ni se reproducen. Por esto en África del Norte, en las unidades de cría en jaulas no se hacen las cubriciones antes de que llegue el verano, para que las hembras no tengan que parir cuando más calor hace. Por el contrario, se ha mantenido la tradición de dejar libres los conejos en el traspatio para que excaven sus madrigueras para amparase en el suelo a lo largo de las horas calientes del día.

Más interesante es el sistema de pozo (fig. 14) al fondo del cual a las trece horas, cuando en el exterior había una temperatura de 41°C en la sombra, mortal para los conejos, en el fondo del pozo se midieron tan sólo 30,5 °C. En la fotografía los conejos salen de sus profundas madrigueras porque ya han entendido que, por la tarde, está próximo el suministro de alfalfa colectada en el oasis.

 

 

Fig. 14. Sistema de pozo en Túnez, al borde del Sahara.

 

Los conejos suben por el pasaje inclinado, la desembocadura del cual se ve al fondo del pozo a la izquierda, y llegan al espacio limitado en superficie (dibujo de la derecha) donde pueden ser cogidos después de tapar el pasaje de subida. A veces existe tan solo el pozo y el manejo lo hace un muchachito que se introduce en el mismo, también para cuidar la limpieza del sitio.

El sistema de pozo tiene muchas variantes, por ejemplo, una que permite a los conejos excavar bajo una duna. Estos sistemas se encuentran al borde del desierto del Sahara donde sería imposible criar conejos porque la temperatura ambiental supera muy a menudo los 40°C en la sombra.

Durante siglos la arena, bajo un estrato superficial polvoriento, se ha endurecido, pero no mucho, y es muy fácil el trabajo de excavación sea por el hombre sea por los conejos. Siempre los pozos tienen arriba un neumático de camión que tiene la función de impedir que el viento llene de arena el pozo.

Claro que el sistema funciona porque el clima es seco y no hay peligro que entre el agua. También se ha encontrado el sistema en México en zona rocosa donde no filtra el agua por debajo, pero estaba protegido de la lluvia por un amplio techo.

 

Sea los conejos libres en el patio sea los criados en los sistemas de pozo con sus variantes, son sistemas de cría en colonia que no permiten un control racional de la reproducción y acaban con una producción por hembra que no llega ni a los 10 gazapos producidos al año por falta de reposición, baja prolificidad y fertilidad y, finalmente, alta mortalidad. Pero una pequeña unidad, aunque con sólo cinco conejas, siempre puede tener más de cincuenta producidos por año, es decir un conejo por semana para la seguridad alimentaria de proteína animal de la familia.

Fig. 15. Instalaciones tradicionales para la cría de conejos en colonia.

Siempre como sistemas en colonia también se encuentran en África del Norte pequeñas instalaciones circulares en piedra cubiertas con barro y con piso en cemento (fig. 15). En todos esos sistemas se crían conejos de pequeña talla llamados “Baladi”, es decir “local”, que se ven en la figura 14 al fondo del pozo. Estos conejos llegan a tres quilos de peso, se han adaptado al clima y en condiciones parecidas de estrés térmico se ha averiguado que logran mantener una temperatura corporal más baja que los animales importados.

El sistema de cría influye sobre la termorregulación de los conejos y cuando fue posible un control comparado a las 12 de un día de verano, los conejos en jaulas conforme al sistema europeo tenían una temperatura rectal de 39,6°C, los de la instalación de la figura 15 medían 39,1°C y en el modelo de celda enterrada tan solo 38,7°C.

 

LOS PRIMEROS PROTOTIPOS

Para implementar un proyecto de desarrollo rural en Egipto, FAO pedía asesoramiento en relación a la raza y a la alimentación de los conejos que se habían entregado para el sustento de la familia con una componente de aporte proteico de origen animal. Claro estaba que no era posible pensar en una producción apreciable antes de resolver el problema de las instalaciones que debían proteger los animales del excesivo estrés térmico de la comarca.

Entonces se han planeado y construido con cemento unas pequeñas instalaciones con forma de tronco de cono o de pirámide que fueron llamadas ‘celdas’; con una chapa de metal clavada en una base de madera se hizo un pasaje para conectar la celda a una jaula puesta encima de una excavación protegida por un telón de nylon para colectar las heces (fig. 16).

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 16. La celda, el tubo de conexión y la jaula se han conectado (izq.) y cubierto de tierra (der.). 

 

 

 

 

 

 

 

 

Faltaban las jaulas. Una economía pobre tiene que ser autónoma y no esperar que te regalen las jaulas. Había que construirlas de forma barata. La idea fue utilizar unos recipientes para pollos livianos y muy baratos hechos de madera de hojas de palma. Para que los conejos no pudieran roer la madera, se puso por el interior una malla pequeña de alambre, y se sustituyó la base con una más fuerte para sustentar el peso de los animales y al mismo tiempo para que pudieran caer las heces.

 

Para protegerla de la insolación directa se puso la instalación en el lado norte de un muro. Por fin se amparó la jaula con unos sacos de plástico llenados con paja y se cubrieron las celdas con tierra. En la figura 16 a la derecha, la tercera unidad no está todavía enterrada para que se vea el pasaje de conexión. Los conejos parecieron bien protegidos por el estrés térmico y se consiguió una parición en agosto.

 

Muy pronto los interesados tomaron la idea y adaptaron a la celda unos vasos de arcilla que se compraban muy baratos en el mercado local. Pero, no siendo los vasos lo bastante anchos para caber la coneja y también el nido, por fin tuvieron la idea de transformar un vaso más pequeño para la función de nidal (fig. 17).

Fig. 17. El sistema ha evolucionado con el empleo de vasos de barro.

En la figura 17, a la izquierda, se ve el primer proyecto base. A la derecha se ve una instalación ya lista y el dueño ha puesto a la vista un vaso pequeño utilizado tradicionalmente como nido para pichones para proponer una variante técnica.

Es muy interesante ver como una idea base es aceptada y desarrollada individualmente cuando se trabaja a nivel de tecnologías simples. Cada cual personaliza su unidad productiva y en más de treinta años nunca se ha visto dos instalaciones iguales como pasa necesariamente en la cunicultura industrial donde el productor tiene que adaptarse a la tecnología y no puede valorizar su contribución personal.

Al fin teníamos la posibilidad de investigar la eficiencia comparativa de los diferentes sistemas porque los conejos pueden escoger si quedarse en la jaula o desplazarse a la celda.

En las horas centrales del día los conejos criados en jaulas, no pudiendo escapar del calor, permanecen tumbados con el cuerpo muy extendido, jadean rápido y se puede apreciar hasta desde lejos la condición de estrés porque el jadear corresponde a una visible vibración de las orejas levantadas mientras en estas se hace evidente el flujo de la sangre con función de dispersar el calor por la parte interior sin pelo del pabellón auricular, que se enrojece.

Al mismo tiempo, explorando la celda levantando la tapa, se ve que los conejos están muy tranquilos, sin jadear y muy a menudo están sentados o activos y sin vibración de las orejas enrojecidas.

Como se ve en la figura 18, también las instalaciones de piedras cubiertas de barro del sistema tradicional (“huts”: fig. 15) amparan los conejos del estrés térmico mucho mejor que la cría en jaulas según el modelo europeo, pero en el sistema de celda enterrada, que tiene también la ventaja de no ser en colonia, los conejos manifiestan un mejor bienestar porque están más activos.

 

Fig. 18. Los conejos en jaula están casi todos echados, los de la celda enterrada están más activos. 

 

 

 

 

 

Fig. 19. La unidad demostrativa del proyecto y una empresa de cunicultura industrial en el desierto.

 

Finalmente se dejó al Proyecto una unidad demostrativa (fig. 19). Se ven los dos vasos, grande para amparar del calor y pequeño para el nido, que están conectados entre ellos y con la jaula.

Se ha dado la vuelta a las tapas y, para tenerlas frescas, se han llenado con tierra y se han puesto unas hierbas recogidas en el margen del desierto que necesitan muy poca agua.

En el centro están las jaulas hechas con marcos de madera protegidos por el interior con malla fina de alambre. El forraje es ofrecido por arriba para que no se ensucie y los conejos lo cogen por debajo a través de una malla más ancha. Se ve el tanque del agua que está conectado a los chupetes de las jaulas con un tubo enterrado y el conjunto está sombreado por unas esteras de cañizo.

En este tiempo se había puesto en marcha un proyecto paralelo a gran escala con una inversión enorme: una unidad productiva con cinco naves de 500 madres cada una (fig. 19, derecha), con matadero y fábrica autónoma de pienso ¡Una empresa industrial en el desierto!

Los técnicos decían que hubiera sido muy rentable sin siquiera darse cuenta de que en la ciudad, en esta época, se comerciaba todavía en vivo y no existía todavía una cadena del frío. Aparte de la imposibilidad de comercializar y la impericia técnica, los ingresos no hubieran nunca cubierto los gastos como se indicó en el informe técnico para FAO.

Tres años después fuimos a ver una de las unidades alternativas de celda enterrada hecha con vasos de arcilla. Había conejos por todos lados, en el patio y hasta en la casa, pues tenían las puertas abiertas. La explicación fue que, como iba a llegar el Ramadán, desde unos meses no se mataban los conejos para comerlos en las noches de ayuno diurno.

Al ser inquiridos aseguraban entonces los técnicos que la unidad industrial iba muy bien, pero cuando fue posible una visita todo estaba ya abandonado. Esto enseña porque la tecnología industrial puede funcionar tan solo en los países con mercados ricos y economía desarrollada.

 

 

 

Fig. 20. Primer prototipo experimental en construcción y acabado.

 

 

 

 

Para analizar mejor los aspectos técnicos de los primeros prototipos de celda enterrada se pusieron en marcha algunos prototipos en el Centro Experimental de Viterbo, pensando en trabajar simulando condiciones de economía pobre.

Las celdas de arcilla cocida fueron hechas a mano (fig. 20 izquierda) como se puede hacer en todo el mundo donde la tecnología de producir insumos de barro cocido se ha desarrollado y difundido desde la antigüedad.

La primera celda (a la derecha) está abierta para que se vea que la tierra llega hasta el borde. Las tapas de las otras celdas están protegidas por sacos rellenos de paja para que no se calienten. Se ve también unas láminas de plástico para proteger las tolvas de la lluvia.

La base de las jaulas era en listones de plástico. Bajo las jaulas había una zanja cubierta por un telón impermeable para recoger el estiércol y evitar la polución del suelo.

Las jaulas se pueden retirar fácilmente para sacar el estiércol y limpiar la zanja.

El manejo prevé que las conejas sean cerradas en la jaula por lo menos dos días, cerrando el pasaje con un ladrillo. De esta forma las conejas escogen donde poner sus heces en la jaula y, cuando estén condicionadas, siempre salen afuera para defecar y nunca ensucian la celda. Este manejo es fundamental y hay que recordarlo porque, cuando la coneja ensucie el piso de la celda, después sigue haciéndolo y no hay cómo entrenarla otra vez, aunque se cierre en la jaula durante largo tiempo.

El prototipo demostrativo inicial funcionó perfectamente desde el principio y sigue activo después de más de treinta años. Los gastos de inversión y amortización son entonces prácticamente nulos. El estado sanitario es perfecto, el manejo simple, el bienestar excelente. De este prototipo experimental han derivado todas las variantes hoy en día presentes en las unidades ecológicas.

   

Fig. 21. Modelo de celda enterrada para una escuela agrícola en Bolivia (1995).

 

El modelo de celda enterrada ha sido desarrollado para sustraer los conejos el estrés térmico del verano en los países mediterráneos, pero no tiene problemas tampoco con el frío invernal. En climas templados puede ser todavía más simple (fig. 21).

Esta unidad fue puesta en marcha para una escuela agrozootécnica en Bolivia donde, a la altitud de 2500 metros, el clima a lo largo del año se parece al primaveral de la Europa mediterránea.

A la izquierda se ve la celda hecha con ladrillos huecos que limitan un pisito de cemento.

La tapa está hecha de cañizo y se cubre con yeso por los dos lados (en la foto todavía no está acabada) para darle peso y para que los conejos no la roan.

A la derecha se ve el conjunto y en el centro se ven las jaulas hechas con marco de caña y una malla de red puesta en el interior para protegerla.

La caña se ha comprobado que es increíblemente resistente y en la foto se ve que, con el paso de los anos, ya se va perdiendo la pintura verde de protección, pero la jaula sigue perfectamente funcional.

Una función del Centro de Investigación es también la de resolver problemas planteados por los cunicultores. Uno de estos demandaba un sistema de celdas enterradas que fueran desplazables para ser acordes a sus desplazamientos estacionales.

Aunque pareciera imposible satisfacer tal demanda el problema fue considerado y el proyecto consistió en intentar reproducir el sistema de celda enterrada dentro de grandes cajones de plástico producidos por la industria. Como se ve en la figura 22 dentro de un cajón de 120 x 80 x 80 cm se ha puesto una celda, también de plástico por ser más liviana, con su tubo de conexión con el exterior y se ha puesto un piso suspendido de ladrillos huecos. En Italia, cada unidad de cajón y celda cuesta algo menos de 100 euros.

 

 

 

 

 

Fig. 22. En un cajón de plástico se ha puesto una celda y se ha suspendido un piso de ladrillos huecos.

 

Sobre los ladrillos se ha puesto un estrato de tierra y se ha conectado el tubo con una jaula, como se ve en la figura 23. En la tierra se han plantado incienso y romero con función de mantener más fresco el sistema y se pueden ver a través de la red en la figura.

 

 

 

 

 

 

Fig. 23. El sistema de celdas enterradas transportables se presenta bien y resulta funcional.

Las jaulas se pueden separar para facilitar el transporte y los conejos tienen que viajar en su jaula porque ya en 1980 (en el Congreso Mundial de Cunicultura de Barcelona) se había demostrado que al acabar el transporte el comportamiento de los animales se volvía perfectamente normal, lo contrario de lo que pasa con un simple cambio de jaula que representa un ambiente desconocido por el conejo que necesita por lo menos tres días para ambientarse, marcar con sus olores y normalizar el ritmo de alimentación fuertemente alterado y disminuido.

Lo mismo pasaría con el transporte en la celda que es también un ambiente donde el conejo se siente seguro, pero si es obligado a hacer sus heces en la celda, ya hemos explicado que continúa ensuciando allí y después se hace imposible cuidar la higiene del sistema. Entonces hay que recordar que, en su caso, hay que transportar los conejos en sus jaulas y nunca en las celdas.

El modelo necesita todavía ser testado durante algunos años, pero ya ha pasado un verano sin problemas de estrés térmico y las perspectivas son muy buenas para un posible empleo hasta en lugar del sistema fijo por lo menos en zonas donde los veranos no son demasiado calientes y la primera vez que lo presentamos nos gusta que sea para los lectores de CuniNews.

Acerca del autor

F. Xavier Mora

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